viernes, 29 de mayo de 2009

SIGNOS DE APERTURA


(La emergencia del movimiento homosexual)

El 28 de junio de 1991, Día Internacional del Orgullo Gay, un grupo de homosexuales capitalinos se reunió en el primer taller sobre derechos civiles, organizado por la Corporación Chilena de Prevención del SIDA, una entidad nacida a mediados de 1987 para prevenir la expansión del VIH/SIDA en la población homo y bisexual de Santiago. A la cita acudieron diversas personas, entre los que se contaban ex dirigentes de las juventudes comunistas y ex líderes de organizaciones sociales y religiosas; Marcos Ruiz, Jorge Guzmán, Víctor Albornoz, Rolando Jiménez, Juan Cabrera, Jorge Pantoja y José Antonio Gatica. Todos estaban unidos por el hecho de asumirse homosexuales, además de haber luchado en contra de la dictadura militar.

Tras la derrota de Augusto Pinochet en las urnas, el 5 de octubre de 1988, surgieron nuevos horizontes políticos para el movimiento lésbico y homosexual criollo. Se articula en este período de transición una voz activa y pública. Sin estar en la carpeta de interés inmediato de los partidos democráticos y en medio de un complejo contexto de negociaciones políticas entre civiles democráticos y militares golpistas, irrumpen las demandas del movimiento homosexual.

Su importancia simbólica se expresó en la introducción del tema gay en el debate público nacional. La transición a la democracia en Chile representó un proceso que permitió, no sólo la realización de elecciones libres que llevaron a Patricio Aylwin a la presidencia, sino que también favoreció la emergencia de utopías de transformación social como es la liberación de la homosexualidad en Chile. El diario La Tercera en un extenso reportaje de investigación, publicado el 11 de junio de 1993, calificó a la agrupación de los homosexuales chilenos como “los signos de la apertura”.

El taller de Derechos Civiles sirvió para realizar un primer diagnóstico sobre la discriminación que afectaba a homosexuales y lesbianas en Chile. Así, luego de acalorados debates ideológicos, los homosexuales presentes acordaron las principales problemáticas a enfrentar, entre las que figuraron: El rechazo social, la educación sexual represiva, las violaciones a la libertad individual, los problemas en el trabajo y las dificultades de acceso a la salud de portadores y enfermos de SIDA.

El diagnóstico además estableció los objetivos fundacionales del movimiento: Organizar al homosexual, educar y crear conciencia sobre su realidad, crear una estrategia política para acceder a los medios de poder, propiciar los cambios, fomentar la libertad de expresión y tener un lugar físico para trabajar.
Los fundadores del grupo gozaban de amplios acuerdos respecto de la discriminación que vivían. No obstante, aquello no significó la ausencia de diferencias en un colectivo cuya composición era heterogénea. Desde el inicio participaron personas de distintos ámbitos: estudiantes, empleados, artistas, obreros y profesionales. La mayoría eran hombres gays, excepto Iris Colil, una fotógrafa heterosexual que apoyó las actividades del naciente movimiento homosexual. Si bien la mayoría había participado de la lucha contra la dictadura militar, también hubo quienes manifestaban escaso o nulo interés en asuntos políticos.

Congreso en Coronel

Los integrantes del colectivo organizaron diversas actividades. El Primer Congreso Homosexual Chileno, realizado en noviembre de 1991 en la sureña ciudad de Coronel, convocado por el antropólogo Cristián Rodríguez (fundador de una organización dedicada a la prevención del SIDA en Concepción), fue una de las actividades iniciales más importantes. Acudieron más de 30 homosexuales y lesbianas de distintos puntos del país. Una decena de homosexuales capitalinos - los que más tarde formarían el grupo MOVILH-, LEA de Concepción, Las Yeguas del Apocalipsis y otras personas sin afiliación orgánica.

Alejandro Guajardo, participante del evento y ex militante del MOVILH, recuerda las acaloradas discusiones que se desarrollaron:

Las Yeguas del Apocalipsis acusaron al MOVILH de pretender hegemonizar la lucha homosexual y junto con las chicas de Ayuquelén, se proclamaron como fundadoras de la lucha homosexual chilena

Luego de esta controversia, a pesar de los intentos de unidad lésbica y homosexual, nadie quiso olvidar el encuentro en Coronel, menos el escritor Pedro Lemebel, quien en una crónica publicada en noviembre de 1991 por la revista Página Abierta, rememoró un escrito de la crítica cultural Nelly Richard:

La diversidad ideológica producto de la orfandad política fue desarmando el tramado lineal que traía como estrategia el grupo MOVILH (Movimiento de Homosexuales Chilenos), con resabios de antiguas articulaciones partidistas, que se fueron delatando al desencajarse con la parodia ácida de Las Yeguas del Apocalipsis, en complicidad con lesbianas y locas, un antidiscurso que hizo tambalear enojados a los graves homosexuales de la capital.

Entre inesperados encontrones ideológicos, los activistas del MOVILH regresaron a Santiago para sostener sus propias discusiones en torno a los objetivos inmediatos de la organización. Dada la atomización social de los homosexuales criollos, se acordó priorizar en aquellos asuntos que permitiesen un punto de encuentro entre individuos de diversos sectores sociales. Entre los temas de mayor preocupación e interés figuraron la sexualidad, las desigualdades económicas y el problema del poder. Otro tópico fundamental fue la discriminación legal, específicamente la existencia del artículo 365 del Código Penal que castigaba con cárcel las relaciones sexuales entre hombres adultos.

Hasta 1998, las prácticas sodomíticas en sus distintas expresiones eran consideradas delitos en la legislación chilena y, por lo tanto, existían penas que las castigaban. El origen de esta sanción tiene su antecedente más cercano en el Código Penal español de 1822 y en la ley de vagos y maleantes de 1933, modificada en 1954 para incluir sanciones contra los homosexuales. Entre ellas, el artículo 365 del Código Penal, que castigaba con cárcel la sodomía en todas sus formas. Por sodomía debemos entender las relaciones sexuales anales entre hombres, en público o en privado. Actualmente, al modificado artículo 365 se suma la existencia del artículo 373 referido a la moral y las buenas costumbres.

Desde la fundación del MOVILH en junio de 1991, la presencia de estos preceptos legales obligó a la búsqueda de fondos internacionales con el objeto de ayudar jurídicamente a las personas que estaban detenidas por el delito de sodomía consentida entre hombres adultos. En mayo de 1992, mientras el grupo esperaba respuesta a las gestiones realizadas en Europa por el dirigente gay chileno Roberto Pablo y el teólogo holandés Jan Hopman, el colectivo consolidó su equipo directivo elegido democráticamente, y realizó un estudio exploratorio a 141 hombres homosexuales de la capital.

En la reunión de la Sociedad Chilena de Sexología y Educación Sexual del mismo año, se presentó la investigación: “Estudio exploratorio acerca de la sexualidad de hombres homosexuales”. La investigación buscó recoger la opinión de gays de 21 a 40 años, sobre algunos aspectos de su vida y cuánto sabían de las organizaciones y del Movimiento Homosexual. Sobre la percepción del mundo homosexual, la investigación concluyó:

Es significativo que a la mayoría de los entrevistados les dé vergüenza caminar por la calle con un gay amanerado. A nadie le gusta que se mofen de uno, además que la mayoría considera que si se sabe de su identidad, les traería dificultades en el trabajo. La mitad de ellos considera que el mundo homosexual es frívolo y vacío. Las actividades sociales más comunes de la mayoría de ellos se estructuran sobre la base de la diversión, sobre todo en una sociedad donde son estigmatizados y, por lo tanto, la posibilidad de expresarse con sus iguales se da en el ghetto.

Respecto del conocimiento de la existencia de organizaciones homosexuales y lesbianas y los deseos de participación en ellas, la encuesta estableció que para la mayoría es muy importante su existencia, manifestando: El 78% participaría en ella, de preferencia como un colaborador, señaló una de las conclusiones más importantes de la encuesta.

Abordando amplios tópicos, la investigación del Movimiento de Liberación Homosexual se constituyó en una reflexión fundamental sobre una temática desconocida para muchos investigadores, confirmando la importancia política del trabajo que proyectaba realizar. Paralelamente, el colectivo realizó diversos talleres educativos sobre sexualidad, política y Derechos Humanos de las minorías sexuales. Como resultado de un intenso trabajo, comenzaron a hacer sentir su presencia en la sociedad y, particularmente, en el universo homosexual capitalino. Luego de los talleres y en medio de una emblemática marcha por los Derechos Humanos que caminó por la principal arteria de Santiago, sucedió el debut público / político del Movimiento de Liberación Homosexual, MOVILH.

Foto: El 28 de junio de 1969, un hecho marcó la memoria colectiva de gays, lesbianas y trans en el planeta. Esa noche, como era costumbre, un bar gay llamado “Stonewall”, en Nueva York, era allanado por la policía. Pero, a diferencia de otras oportunidades, esta vez los homosexuales y trans se enfrentaron con la autoridad, dando inicio a una inédita rebelión que duró días y noches. El hecho escapó del control policial, adquiriendo dimensiones políticas y mediáticas luego de que la prensa difundiera los acontecimientos, impulsando un intenso debate sobre la homosexualidad en los hogares de EE.UU. Por eso, los 28 de junio de cada año, es celebrado el “Día Internacional del Orgullo Gay/Lésbico/Trans” en homenaje a las valientes trans y homosexuales del bar Stonewall. El 28 de junio de 1991 se crea en Chile el Movimiento de Liberación Homosexual, MOVILH.