viernes, 29 de mayo de 2009

MANZANA DE LA DISCORDIA


                                (MOVILH en crisis de poder)                                            
Al mismo tiempo que en el Parlamento litigaban por el artículo 365, una disputa interna volvió a remover las aguas del movimiento gay. El motivo era de antigua data y tenía relación con la incorporación de "locas", travestis y homosexuales VIH positivos a las actividades del colectivo. Las apreciaciones en torno a la sexualidad, el género e identidad de género, sumado a la descalificación que se hacía de afeminados o locas -que para el ensayista español Michel Pollak serían una expresión, tanto de una especie de juego de escondite social, como de la ironía que muchos homosexuales cultivan en su forma de presentarse-, provocaron una crisis interna divisionista. Paralelamente, la discriminación que denunciaban las lesbianas en un movimiento mayoritariamente masculino, unido al conflicto por el poder en la cúpula homosexual dirigente, influyeron en el desarrollo de una crisis político - organizacional en el Movimiento de Liberación Homosexual MOVILH.

Inicialmente, la polémica en torno al poder se centró en la figura de Rolando Jiménez quien, en un primer momento, era el dirigente más conocido del grupo y quien aunaba voluntades. Sin embargo, poco a poco sus opiniones comenzaron a dividir al colectivo homosexual y a provocar inquietud. Al fastidio se unió la errónea presentación que hacía la prensa de Jiménez como “presidente del MOVILH”, transformándolo en “presidente virtual”.

La presentación periodística de Rolando Jiménez nunca fue ponderada por el movimiento gay, que jamás consideró necesario aclarar que el colectivo trabajaba coordinado por un grupo de líderes, sin cargos ni estructuras clásicas de organización piramidal. Sin embargo, las críticas al rol del dirigente eran de fondo. Las más escuchadas tenían que ver con el uso de sus opiniones personales como pensamiento político del grupo, actitudes “anti – democráticas” y “tendencias discriminatorias”. Finalmente, producto de diversas razones, Rolando Jiménez Pérez terminaría sancionado y expulsado del Movimiento de Liberación Homosexual, MOVILH.

Historia de una expulsión

En marzo de 1995, se efectuó en Santiago el “Primer Foro de la Ciudadanía por la Tolerancia y la No Discriminación”, organizado por la Fundación IDEAS, una ONG que tiene por objetivo promover la participación civil y los derechos de los ciudadanos. En el evento, realizado en el edificio Diego Portales, participó un sin fin de personalidades del ámbito político, social y cultural, quienes debatieron sobre diversas temáticas postergadas de la agenda pública, incluyendo los derechos de los pueblos originarios, el divorcio, el feminismo, la censura, el SIDA y la homosexualidad.

En el foro panel sobre las “Identidades Sexuales y de Género”, intervino el dirigente Rolando Jiménez y el ex líder del MOVILH Roberto Pablo, fundador del Centro Lambda Chile. Si bien la presencia de los dirigentes homosexuales en el edificio Diego Portales fue un hecho trascendente, también resultó revelador la ausencia de representantes del mundo lésbico y travestis en un foro que no pudo abordar la totalidad de las llamadas “identidades sexuales y de género”, imperando el discurso masculino de la homosexualidad. Sin embargo, la presentación de Roberto Pablo, no contemplada originalmente en el debate, intentó visibilizar a los grupos que no fueron invitados, incluyendo a colectivos lésbicos y a Personas Viviendo con VIH/SIDA.

Machismo entre homosexuales

Expectación generó la presencia de los homosexuales en el foro ciudadano, aunque mayor sorpresa provocaron las contradictorias posturas políticas de sus representantes. Por una parte, estuvo el discurso unitario de Roberto Pablo, quien intentó representar a las distintas sensibilidades omitidas. Y por otra, la destemplada intervención de Rolando Jiménez, quien rechazó de plano a los “afeminados”. Al respecto, Rolando Jiménez disparó: 

La reivindicación que algunos hacen de la loca es un flaco favor a la lucha en contra de la discriminación de que somos objeto, ya que reafirma el discurso de los homofóbicos que nos ubican en una zona ambigua donde no somos ni hombres ni mujeres.


Esta declaración disgustó a los otros líderes del movimiento homosexual presentes en el encuentro, provocando una fuerte pugna interna, entre un sector del colectivo gay catalogado como más radical y el otro, liderado principalmente por Jiménez, tildado de “machista” y “conservador”.

La controversia interna del MOVILH terminó por traspasar los muros del movimiento cuando un reportaje de la periodista del diario La Nación, Lucía Escobar, relativo al machismo entre los gays, hizo pública una serie de denuncias por discriminación que sufrían lesbianas y homosexuales al interior del movimiento gay. Luego del reportaje y producto de la criticada hegemonía masculina de la causa homosexual chilena, las lesbianas resolvieron distanciarse definitivamente del MOVILH, fundando más tarde el Centro de Orientación de la Mujer (COOM). Tiempo después, producto de varias reagrupaciones, nacería la Coordinadora Lésbica y el grupo Lazos.

La polémica por NAMBLA

El reportaje tuvo trascendentales repercusiones al interior del colectivo, que finalmente provocaron la expulsión de Rolando Jiménez del movimiento. Entre los fundamentos de la sanción, destacó una aguda controversia acontecida en 1994, cuando Jiménez viajó como delegado del MOVILH a la conferencia anual de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA), realizada en Nueva York. En esa oportunidad, el tema más polémico de la agenda era la expulsión de la ILGA de una organización llamada NAMBLA, acusada de promover la pedofilia.

Nambla es la Asociación Norteamericana para el “amor” entre Hombres y Niños (NAMBLA) - North American Man / Boy Love Association. Esta organización promueve la pedofilia, es decir, las relaciones sexuales entre adultos y menores del mismo sexo. NAMBLA logró que ILGA aprobara en 1990, en uno de sus congresos mundiales, un acuerdo que reconoce a los pederastas (adultos que practican la pedofilia) como “minoría sexual”.

Previamente, el MOVILH acordó mantener independencia, absteniéndose en el momento de la votación por ser el Gobierno de EEUU quien promovía la expulsión del grupo acusado de pedofília y encomendó ese voto político al delegado. Sin embargo, Rolando Jiménez cambió el voto del colectivo homosexual, apoyando la permanencia del grupo NAMBLA en la Internacional de Gays y Lesbianas, ILGA.

Tiempo después, Jiménez fundaría otra organización, inicialmente conocida como Centro de Investigación de la Sexualidad (CIMUSEX) y luego como Comité de Iniciativa Homosexual (CIHOM). Más tarde, a fines de 1999, dada la separación de los fundadores del MOVILH histórico, haría uso ilegítimo de la misma sigla de la organización madre fundada el 28 de junio de 1991, pero con una estratégica modificación. Su nueva organización no sería Movimiento de Liberación Homosexual MOVILH, sino que Movimiento de Liberación e “Integración” Homosexual, MOVILH.

A la fecha, Rolando Jiménez Pérez continúa utilizando ilegítima y sostenidamente la sigla MOVILH, estableciendo una suerte de presidencia vitalicia del Movimiento de Liberación Homosexual de Chile.

Foto: Integrantes de Nambla, marchando por las calles de EEUU, exigiendo "libertad sexual para todos".

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